La chusma -degradación de la gente- cobra por su volumen un relieve del que no disfrutaba antaño, e instaura sus propias élites. La rebelión de las chusmas significa el triunfo de la falta de exigencia en una sociedad, confusa en cuanto a valores, que hunde sus raíces en la comodidad del medio y se explaya en la vulgaridad pública y de las personas. Frente a tal fenómeno, este libro pretende una crítica del poder, que no rige desde la altura, sino que dimana de abajo porque reside en el pueblo que vota en las elecciones y elige en el mercado, y en la libertad de expresión que practica cualquier sujeto.

 

 

 

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